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CUANDO LA CLAVE ES LA UNION FAMILIAR(REVISTA SECTOR EJECUTIVO.TEXTO J.L. GUERRERO.)
UN SUEÑO CONVERTIDO EN REALIDAD
Uno toma conciencia de dónde se ha llegado cuando en el salón noble de la bodega quien preside con su fotografía de Don Mauro -boina calada, aspecto de haber trabajado duro en la viña- el pratiarca, el padre de Benjamín, Manuel y Adolfo Pérez Pascuas, los hermanos que han dado continuidad a la obra creada por su progenitor:Viña Pedrosa.
Por Viña Pedrosa se cono ce un vino de excelente calidad, cuyas cepas viven y duermen en el entorno de Pedrosa de Duero, un pequeño pueblo de la provincia de Burgos, de unos 250 habitantes, que tiene en su alcaldesa, Juani, una mujer inquieta que brega que la localidad sea puntera en La Ribera del Duero.
En la sala de catas y hay fotos de personajes ilustres del mundo de la pólitica, del mundo de la diplomacia, de la cultura, de la economía, de los deportes... Por allí han desfilados hombres como José María Aznar, Juan José Lucas, Juan Vicente Herrera, Cristobal Gabarrón, Iker Casillas, Roberto Carlos, El embajador de EEUU, Eduardo Aguirre, el de Rusia, Alexander Kuznetsov. Allí está incluso la imagén del Papa Juan Pablo II cuando recibió a Manuel Pérez Pascuas en audiencia, porque desde hace 8 ó 9 años el Viña Pedrosa se bebe en el Vaticano.
Pero quien preside es Don Mauro Pérez, quizá porque supo inculcar a sus hijos valores como el amor a la tierra, a sus frutos como el vino, a sus orígenes, al pueblo que los vio nacer y, sobre todo, el amor a la familia, amor que se ha sustanciado en una unión que les ha permitido emprender una de las empresas más innovadoras en el sector vitivinícola de Castilla y León y en España; porque cuando uno se adentra en las viñas, bodega, instalaciones y entorno de Viña Pedrosa puede cerrar los ojos y pensar que se encuentra en una bodega de élite mundial.

ESCAPARATE DE LA RIBERA.

"Nuestro padre nos inculcó el amor a la viticultura, algo de lo que nos sentimos muy orgullosos". Cuando todo el mundo estaba arrancando las viñas, él nos dijo que había que plantar más y que el mundo del vino tenía futuro. Fue un hombre con visión de futuro; cuando la gente estaba emigrando, él nos dijo que apostáramos por las viñas y que nos mantuvieramos unidos. Hoy después de 30 años se ha demostrado que tenía razón y estamos orgullosos de la lección que nos dio. Gracias a él fuimos pioneros en plantar viñas y otros han seguido nuestros pasos. Hemos sido el escaparate de la Ribera", nos dicen Benjamín, Manolo y Adolfo.

Según José Manuel Pérez Ovejas, nieto mayor de Don Mauro e hijo de Benjamín, un joven con una sólida preparación en enología lo que le ha llevado a ser el director técnico de la bodega "el secreto está en la constancia, la regularidad y la convicción de que con los elementos de partida, desde el viñedo de procedencia a viñedos propios de máxima calidad, podíamos hacer vinos de renombre interncional; con la ilusión, el trabajo, la dedicación, la seriedad y el rigor. Ese ha sido nuestro objetivo y nuestra filosofía de trabajo siempre manteniendo una personalidad en los vinos, que finalmente ha sido de alguna manera valorada en estos mercados internacionales tan exigentes". En la actualidad Viña Pedrosa se exporta a 36 países.

Los Pérez Pascuas saben como nadie que las relaciones son una de las claves para el éxito:"También hay una labor humana de relaciones. En nuestra bodega recibimos a todos, importadores y clientes de cualquier parte del mundo. Intentamos conquistarles. Somos personas sencillas y aunque no tengamos estudios de Marketing, Económicas o Relaciones Públicas, con tesón, constancia, y trabajando día a día hemos conseguido posicionarnos", apostilla Manolo, el más abierto y extravertido. Adolfo evidencia un sentido de la realidad poco al uso" la propia bodega nos ha puesto a cada uno en su lugar, aunque todos hemos hecho de todo y sabemos de todo. Yo al ser el hermano más joven, tuve que empezar de comercial; salí con el primer estuche de vino y llevé la parte financiera, porque no teníamos la ayuda de los demás; y en ese sentido nuestra bodega es el prototipo de un engranaje a nivel de responsabilidades y a nivel de dirección".

XXV ANIVERSARIO.

Recientemente la bodega cumplió 25 años. En este cuarto de siglo ha recorrido múltiples aventuras hasta llegar a la cúspide, pero estar en lo más alto no les impide tener los pies en el suelo, " nosotro somos una familia de agricultores y , aunque ahora también somos empresarios, nos sentimos agricultores y nos sentimos también hombres del mundo". Un sentimiento de busqueda de la universalidad que se sustancia de cara al futuro en un proyecto de ampliación de la bodega con una inversión de 3 millones de euros.
El director técnico y enólogo de la bodega apuntan que están muy ilusionados en este proyecto y convencidos de que cuando se culmine la obra va a ser algo importante con una aportación muy valiosa desde el punto de vista no sólo de su imagen, sino también de la imagen de La Ribera del Duero, que han llevado por todo el mundo, cumpliendo los objetivos de ser una bodega respetada, admirada y querida, con una buena legión de seguidores.


LA TERCERA GENERACIÓN.

José Manuel Pérez encabeza la tercera generación, pero no está sólo en la tarea de potenciar la empresa familiar. En esta labor le ayudan Adolfo y Daniel Pérez Herrero, primos suyos e hijos de Adolfo Pérez Pascuas. Los dos más jóvenes de la saga evidencian que la continuidad es fruto de una vocación. Adolfo nos cuenta que sus padres y sus tíos les han transmitido la ilusión por continuar y que están orgullosos del trabajo que les toca realizar, aunque cada uno tenga una labor distinta por las circunstancias de la empresa. También se sienten orgullosos de esa unión familiar que les han inculcado y que se remonta a su abuelo.
Daniel lo tiene claro nunca ha habido una exigencia por parte de sus padres para que se dedicara a esto." Lo mío ha sido vocacional, desde pequeño tenía claro que lo que me gustaba eran las viñas y la bodega" y cuando le ha llegado el momento se ha incorporado a trabajar junto al resto de su familia.
El hermano mayor, Benjamín, nos dice que la importancia no sólo está en la bodega, sino que está en las viñas.
"Nosotros presumimos de tener las mejores viñas de España. Y tenemos un sistema de viticultura del que muchos ingenieros se sorprenden. Optamos más por tener lo que se denomina vaso a medio viento y altura, con tres pulgares y tres yemas en cada pulgar. Cada pulgar da aproximadamente un kilo de uvas. También tenemos espaldera en las tierras fértiles es mejor, pero que hay que controlar más la producción para que prime siempre la calidad sobre la cantidad. La materia prima es el orígen del éxito, por eso muchos ingenieros vienen a ver nuestras viñas".

José Manuel añade que su viñedo ha sido un modelo a seguir por muchos viticultores y una referencia de cómo se tiene que cultivar la viña en la Ribera del Duero: " Respetando el terruño, la variedad y la personalidad de nuestra tierra".
El periodista no sabe si está en las mejores viñas de España, pero si es consciente de que ha conocido y conversado con gentes sencillas y cariñosas, que se agitan con su "savoir faire"; que han sabido traducir en el amor de una saga familiar en una fuerza empresarial única en su género, que tiene una realidad imponente y un futuro espléndido.





 
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